jueves, 12 de febrero de 2009

Capital intelectual


Por: Daniel F. Mendoza
Si bien, es cierto que el capital intelectual no es un nuevo tema, pero sin embargo, hasta hace poco se le ha dado la importancia que realmente tiene dentro de las organizaciones, Brooking (1997). En estos días el valor de una organización no se basa principalmente en los recursos materiales que dispone, sino más bien del capital intelectual que se desarrolla en sus colaboradores; es por ello que las organizaciones de esta nueva era se preocupan por incrementarlo y adherirlo a las entrañas de la compañía creando sistema. Según Davenport y Prusak (1998), existen 3 tareas donde las nuevas organizaciones tienen que trabajar para lograr el desarrollo del capital intelectual, primero hay que empezar por crear una cultura de conocimiento, es decir, que las personas muestren entusiasmo y se preocupen por incrementar su conocimiento para mejorar el desempeño y los resultados de sus actividades dentro de la empresa, por otro lado crear una estructura que permita difundir este conocimiento a través de la organización para que los demás colaboradores puedan tener acceso a él. Una herramienta muy útil para cumplir con esta tarea es el elemento tecnológico que facilita de manera increíble el poder compartir todo el conocimiento en tiempo real. Esto ha sido para muchísimas empresas un factor clave y de mucho éxito, lo que les ha ahorrado costos tanto monetarios como de tiempo, ya que la preparación de un nuevo integrante en la organización requiere de estos dos recursos mientras cruza la curva de aprendizaje. La documentación de todo conocimiento hace que se formen grandes bibliotecas digitales que pueden ser compartidos al mismo tiempo por un número ilimitado de personas, esto gracias a las nuevas redes tecnológicas que unen a una compañía que está distribuida en distintos puntos comerciales. El cumplimiento de estas tareas forma parte de lo que ahora llamamos administración del conocimiento implica convertir el conocimiento tácito en explícito para convertirlo en un activo estratégico para la organización.
Es común que al momento de estar desarrollando el capital intelectual se despierta en las personas el desarrollo de habilidades que tal vez desconozcan que las tienen, y es donde empieza otro tema que es el talento humano, donde requiere de las habilidades de cada persona en conjunto con el conocimiento para trabajar estratégicamente en las diversas áreas de la compañía. El talento humano es otro activo estratégico de mucho éxito en la actualidad. Entre otras cosas, de ello dependen los resultados de sus procesos que implican los 3 factores que conocemos como eficiencia, eficacia y efectividad.

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