
Por: César López Oropeza.
Según la Real Academia Española, la palabra modelo del Italiano Modello, tiene varias acepciones, pero para fines de este trabajo la que nos ocupa, se refiere a que “un modelo es un esquema teórico, generalmente en forma matemática, de un sistema o de una realidad compleja como la evolución económica de un país, que se elabora para facilitar su comprensión y el estudio de su comportamiento”.
Los modelos como representaciones ideales de los procesos, nos permiten ubicar los factores determinantes que impulsan o promueven las acciones pertinentes para que tengan lugar los eventos y resultados que dichos modelos pretenden predecir.
Así, tenemos que la economía basada en el conocimiento, requiere de un modelo que proporcione, primeramente, propuestas explicativas que garanticen su entendimiento y después, que ofrezca guías metodológicas u operacionales que faciliten la aplicación o la praxis de dicho modelo, en este contexto, el sistema de empresa inteligente, constituye en palabras del propio Aníbal Basurto (introducción de su libro Sistema Empresa Inteligente), “una alternativa real y completa como prototipo de la organización de la era del Conocimiento”.
La manera tradicional de hacer negocios en el mundo entero ha cambiado en las últimas décadas de manera vertiginosa, lo que ha venido a desembocar en lo que conocemos actualmente como la revolución del conocimiento. Esta revolución, ha cubierto la necesidad de cambiar los antiguos paradigmas económicos, proponiendo una nueva forma de percibir la economía, al centrar su desarrollo en: El Conocimiento.
Por otra parte este nuevo planteamiento de la economía deja atrás al ya muy desgastado modelo de la era industrial lo que a su vez nos conduce al rescate de la persona como principal actor en este nuevo sistema económico, puesto que en el anterior esquema productivo (industrialización), cualquier persona que dejaba los talleres artesanales se convertía fácilmente en un obrero del cual su capacidades intelectuales poco o nada eran requeridas para su contratación, en contraparte, en ésta nueva forma de trabajo intelectual , no solo es necesario contar con todas las capacidades de las personas que colaboran en una organización, sino que además se requiere desarrollarlas, no solo es necesario utilizar el conocimiento sino que además se vuelve indispensable generar nuevo conocimiento y además buscar la mejor forma de utilizar este saber, y así, en el contexto de la era del conocimiento, el trabajo físico arduo, está siendo desplazado por el trabajo intelectual.
En la era del conocimiento el ser humano retoma su esencia como columna vertebral de esta nueva forma de trabajo, para concebirlo como un ente completo e integral y no como una mera extensión de las maquinas de la era industrial.
En el nuevo orden económico, las personas pasan de ser empleados en calidad de bultos (Basurto 2005) sin voz ni voto a convertirse en colaboradores altamente comprometidos con el crecimiento de su organización, a través del desarrollo del intelecto y una participación activamente constructiva.
Por último diremos que al contar con un modelo explicativo de esta nueva economía, nos permite, como lo comenta Robles Peyro, identificar factores o características que la mayoría de las organizaciones que cuentan con modelos económicos basados en el conocimiento tienen en común, mismas que a la luz del análisis y de su estudio proporcionan una base clara para la toma de decisiones.
Estas características principales, Robles las resume en cinco:
Personas altamente capacitadas y pleno conocimiento del proceso productivo.
Una evidente tendencia hacia la competitividad rebasando a la calidad.
Alto grado de confianza en el manejo de los recursos y sus relaciones con las instancias gubernamentales relacionadas con los negocios.
Sistemas diseñados para la innovación constante y desarrollo de habilidades emprendedoras.
Una excelente dosis de inversión en tecnologías y comunicación.
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