
Por: R. César López Oropeza
En el trascurso de esta semana se han estado presentando en diversos medios de comunicación las controversias surgidas de la propuesta de reforma laboral que ha presentado el PAN a través de su bancadas en el congreso y senado respectivamente y que muy seguramente estas polémicas irán en aumento, promoviendo con ello un gran debate sobre los aspectos relacionados con el empleo y las leyes relacionadas con este tópico, específicamente la ley federal del trabajo, en este contexto me parece apropiado reflexionar un poco sobre la forma tradicional en que las economías del mundo se han comportado y las nuevas formas de concebir a estas en lo que se le ha mencionado como la revolución del conocimiento. Esta revolución, ha cubierto la necesidad de cambiar los antiguos paradigmas económicos, proponiendo una nueva forma de percibir la economía, al centrar su desarrollo en: El Conocimiento.
Las tendencias económicas en el mundo, apuntan inexorablemente hacia aquellas que se basan en el conocimiento como opción de desarrollo y que vienen a sustituir al ya desgastado paradigma de la Revolución Industrial, mismo que en su momento histórico tuvo su auge dadas las condiciones de funcionalidad que ofrecía, sin embargo este paradigma poco o nada tiene que aportar a las nuevas exigencias de los mercados actuales, ya que por su naturaleza la economía basada en la producción industrial, no exige el desarrollo intelectual ni mucho menos integral de las personas, pues éstas; prácticamente se convierten en extensiones vivientes de la maquinaria dispuesta para la producción en serie, así sus capacidades intelectuales no son indispensables , ya que el sistema basa su fuerza productiva preponderantemente en las capacidades físicas y destrezas que son las que le dan sustento a la materia prima humana como mano de obra, lo que los lleva a convertir a estas personas en meros empleados cuya participación en las decisiones dentro de las empresas es prácticamente nula.
En contraparte este nuevo planteamiento de la economía basada en el conocimiento, nos conduce al rescate de del ser humano como principal actor en este nuevo sistema económico, ya que son las personas las que aportan valor a las organizaciones.
En este contexto podemos decir sin temor a equivocarnos que El Sistema Empresa Inteligente (SEI), creado por Aníbal Basurto Amparano, a partir de las muchas reflexiones sobre diversos enfoques, da respuesta a esta nueva forma de concebir el desarrollo económico de las empresas, organizaciones y países, abordando con una visión total de negocio, dado su carácter holístico.
El SEI, tiene como columna vertebral a las personas, pues es con ellas y no a través de ellas con las que se realizan los cambios en las organizaciones, es necesario contar con las capacidades humanas puestas al servicio de las empresas, la posibilidad de generar valor en las organizaciones requiere el uso de tecnologías, métodos, sistemas de trabajo, además del despliegue de conocimientos, habilidades, actitudes y valores universales que las personas van incorporando a su repertorio conductual y que se hacen patentes o concretan en el actuar de dichas personas, llevando con ello los beneficios a sus centros de trabajo, familias y sociedad en general.
El Sistema de Empresa Inteligente, alimenta la capacidad de servir de las personas al orientar los esfuerzos de los colaboradores a satisfacer plenamente las necesidades del cliente ofreciéndole productos y servicios terminados, completos, educando a las personas para concebirse como dueña de los procesos y como tales generando conocimientos y soluciones para que estos estén en un constante mejoramiento, desarrolla lideres providenciales dispuestos a poner al servicio de sus clientes internos y externos sus capacidades empresariales y humanas permeando positivamente a sus familias extendiendo sus efectos hacia la sociedad.
El Sistema de Empresa Inteligente es concebido como un ente vivo cuyo dinamismo y capacidad de trasformación permite a las empresas que deciden hacerlo suyo, asegurar que sus productos y servicios lleven la marca de la innovación y creatividad que solo las personas que viven el sistema en cuestión pueden desarrollar dadas las interacciones de todos sus elementos.
Las tendencias económicas en el mundo, apuntan inexorablemente hacia aquellas que se basan en el conocimiento como opción de desarrollo y que vienen a sustituir al ya desgastado paradigma de la Revolución Industrial, mismo que en su momento histórico tuvo su auge dadas las condiciones de funcionalidad que ofrecía, sin embargo este paradigma poco o nada tiene que aportar a las nuevas exigencias de los mercados actuales, ya que por su naturaleza la economía basada en la producción industrial, no exige el desarrollo intelectual ni mucho menos integral de las personas, pues éstas; prácticamente se convierten en extensiones vivientes de la maquinaria dispuesta para la producción en serie, así sus capacidades intelectuales no son indispensables , ya que el sistema basa su fuerza productiva preponderantemente en las capacidades físicas y destrezas que son las que le dan sustento a la materia prima humana como mano de obra, lo que los lleva a convertir a estas personas en meros empleados cuya participación en las decisiones dentro de las empresas es prácticamente nula.
En contraparte este nuevo planteamiento de la economía basada en el conocimiento, nos conduce al rescate de del ser humano como principal actor en este nuevo sistema económico, ya que son las personas las que aportan valor a las organizaciones.
En este contexto podemos decir sin temor a equivocarnos que El Sistema Empresa Inteligente (SEI), creado por Aníbal Basurto Amparano, a partir de las muchas reflexiones sobre diversos enfoques, da respuesta a esta nueva forma de concebir el desarrollo económico de las empresas, organizaciones y países, abordando con una visión total de negocio, dado su carácter holístico.
El SEI, tiene como columna vertebral a las personas, pues es con ellas y no a través de ellas con las que se realizan los cambios en las organizaciones, es necesario contar con las capacidades humanas puestas al servicio de las empresas, la posibilidad de generar valor en las organizaciones requiere el uso de tecnologías, métodos, sistemas de trabajo, además del despliegue de conocimientos, habilidades, actitudes y valores universales que las personas van incorporando a su repertorio conductual y que se hacen patentes o concretan en el actuar de dichas personas, llevando con ello los beneficios a sus centros de trabajo, familias y sociedad en general.
El Sistema de Empresa Inteligente, alimenta la capacidad de servir de las personas al orientar los esfuerzos de los colaboradores a satisfacer plenamente las necesidades del cliente ofreciéndole productos y servicios terminados, completos, educando a las personas para concebirse como dueña de los procesos y como tales generando conocimientos y soluciones para que estos estén en un constante mejoramiento, desarrolla lideres providenciales dispuestos a poner al servicio de sus clientes internos y externos sus capacidades empresariales y humanas permeando positivamente a sus familias extendiendo sus efectos hacia la sociedad.
El Sistema de Empresa Inteligente es concebido como un ente vivo cuyo dinamismo y capacidad de trasformación permite a las empresas que deciden hacerlo suyo, asegurar que sus productos y servicios lleven la marca de la innovación y creatividad que solo las personas que viven el sistema en cuestión pueden desarrollar dadas las interacciones de todos sus elementos.
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