viernes, 13 de febrero de 2009

EMPRESAS CON CORAZON DAN LA BATALLA A LA CRISIS.


EMPRESAS CON CORAZON DAN LA BATALLA A LA CRISIS.
Por: Ma. de los Angeles Monterde de Félix.
Consultora de Empresas y Catedrática.
Hermosillo, Sonora, México.

En esta época, se habla y se escucha por todo el orbe la palabra crisis. Y esto no es nada nuevo, desde siempre las ha habido y de todas hemos salido; bien o mal, pero lo hemos hecho. ¿Cuál es el factor común que nos ha representado como nación que enfrenta la crisis?, sin duda, es el trabajo de sol a sol desarrollado por las familias, la cualidad que nos ha forjado como nación.

Hacer negocios es fácil para los mexicanos. Normalmente se inician con la familia que es el recurso humano más a la mano y económico que se tiene, siendo la creatividad una de las características que nos distinguen y enaltecen.
Hacer negocios en familia o construir una empresa familiar, generalmente no es sólo para producir riqueza, a veces lleva otras motivaciones íntimas y/o propósitos adicionales como el ser factor de fortalecimiento y seguridad familiar; pero esto no es fácil, existen riesgos, costos económicos y emocionales que nos ponen entre la espada y la pared.

Hoy quiero destacar la importancia de las empresas familiares en la economía, que dan esperanza y solución a toda crisis. Sonora y México trabajan arduamente en el combate al desempleo, incubando empresas y fomentando el espíritu emprendedor.
Pero, cómo ayudar, impulsar y/o proteger a las empresas familiares que están en el campo de batalla, dando quizá golpes a ciegas por desconocimiento de las embestidas del entorno, o recibiendo fuertes impactos por falta de una planeación estratégica.

Las empresas micro, pequeñas y medianas en México, conforman aproximadamente el 95% del PIB. Un elevado porcentaje de empresas desaparece en la primera generación, con lo cual desaparecen fuentes de empleo, patrimonios y familias.

Según informes de la OIT, una tendencia mundial que se sostiene en México (SE, 1999), parece demostrar que menos del 20% de las nuevas empresas que se crean cada año logran llegar a los dos años de vida, siendo muy diversos los elementos de su fracaso.

Concretamente, las estadísticas disponibles para México, indican que de 100 empresas familiares (Mipymes) que se abren, 20 llegan a la segunda generación, y 8 sobreviven en la tercera generación.

Es frecuente oír y leer que el ciclo de vida de las empresas familiares vendrá inexorablemente marcado por el hecho de que “el abuelo la funda, los hijos la debilitan y los nietos la entierran”; o bien, que el desarrollo de las capacidades empresariales de los miembros de cada generación tiene el siguiente comportamiento: “abuelo empresario, hijo ingeniero, nieto poeta”.
Sin embargo, no podemos aplicar estas afirmaciones populares a la realidad de las empresas; pues sólo muestran una pequeña verdad, ya que no siempre es la generación siguiente la culpable de debilitar o enterrar la empresa; sino la responsabilidad hay que buscarla en las acciones erróneas cometidas por la primera generación, que repercute precisamente en la última parte de su etapa frente a la empresa familiar.

Existe una natural resistencia a la sucesión en las empresas familiares, a veces por soberbia, por desidia, por creerse inmortales o por ignorancia. De aquí que resulte necesario convencerse de que las palabras claves para la solución de los problemas de sucesión son: Planificarla pronto.

Como consultores de empresas, sabemos que el conocimiento es el valor mas apreciado que existe y nos da el poder de cambiar el futuro; ese futuro incierto poderlo transformar en presente prometedor, por lo tanto tenemos el compromiso moral y ético de fomentar la cultura organizacional, sembrando la semilla del conocimiento en estas pequeñas y medianas empresas, que inician sorteando problemas, pero que salen adelante. Hay ocasiones en que los problemas las unen y solidifican, y los éxitos las separan y resquebrajan. Por ello, la empresa familiar debe planear su presente y futuro.

Todos hemos escuchado alguna vez que las Micro, pequeñas y medianas empresas son fundamentales para el país porque son el
principal generador de empleos, son el mejor distribuidor de ingresos entre la población y entre las regiones, son también indispensables para que las grandes empresas existan, son además un factor central para la cohesión social, y la movilidad económica de las personas.

Estamos trabajando arduamente por el impulso grandioso de la economía, elevar y fortalecer la base productiva del país que son las empresas; fomentando con recursos financieros e intelectuales.

El reto, además de crear empresas es lograr que permanezcan y desarrollen siendo competitivas para un mercado global. Por ello es necesario mover actitudes humanas de los empresarios para que formalicen, planeen, utilicen información y apoyos disponibles, proyecten, desarrollen, reporten y comprendan su gran papel en el futuro de México, y puedan proyectarse a futuro como un negocio familiar productivo, con una agenda de asuntos administrativos, legales, motivadores, financieros y familiares que garanticen su permanencia; que les ayude a organizar su futuro, prever su éxito en dos formas: Empresa que trascienda económicamente en el tiempo, y familia que permanezca unida.

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