
Por: Olga María Loreto Durazo
Como es bien sabido, la industria de la edad media se encontraba organizada en gremios, éstos eran asociaciones de artesanos que se dedicaban a un mismo oficio. Esta forma de organización surgió como un medio de buscar la protección de las autoridades y regular las transacciones.
En este tipo de economía, no estaba permitido adelantarse y vender antes de determinada hora ni después de tal otra, competir con los precios, disminuir la calidad ni la solidez a cambio de un precio inferior, tampoco comprar barato para vender caro, por lo que no se daba una competencia de mercado[1], lo que reprimía el crecimiento económico; estas limitantes fueron algunas de las causas que originaron la decadencia de este sistema económico.
Sin embargo, esta estructura económica se distinguió por la transferencia del conocimiento.
En las economías basadas en el conocimiento, es fundamental el intercambio de información y habilidades, no solo de una persona a otra, como se acostumbraba en los gremios medievales, en los que el conocimiento y las técnicas se transmitían de maestros a oficiales y aprendices, sino que la tecnología ha permitido la comunicación e intercambio de información a nivel global.
En la época medieval, este intercambio de información se daba pero de manera muy limitada, ya que la transmisión de conocimientos sólo se transmitían entre los miembros del gremio y bajo ciertas restricciones.
Hoy en día, para que las organizaciones sean competitivas, se requiere retomar un poco de los sistemas de producción de los gremios medievales, que permiten a los colaboradores desarrollar sus conocimientos y habilidades mediante el trabajo en equipo, y realizar innovaciones, como lo hacían en su momento los oficiales que deseaban convertirse en maestros.
En los gremios, los procesos productivos eran completos, ya que el mismo grupo aprendía todos los procesos requeridos para la elaboración de un producto.
Actualmente, las tendencias de las organizaciones son hacia el trabajo en equipo y el intercambio de conocimientos y habilidades.
Estas son algunas características que pueden ser retomadas de los gremios medievales para ser aplicadas en la economía basada en el conocimiento, aplicando las nuevas tecnologías de información y comunicación.
En este tipo de economía, no estaba permitido adelantarse y vender antes de determinada hora ni después de tal otra, competir con los precios, disminuir la calidad ni la solidez a cambio de un precio inferior, tampoco comprar barato para vender caro, por lo que no se daba una competencia de mercado[1], lo que reprimía el crecimiento económico; estas limitantes fueron algunas de las causas que originaron la decadencia de este sistema económico.
Sin embargo, esta estructura económica se distinguió por la transferencia del conocimiento.
En las economías basadas en el conocimiento, es fundamental el intercambio de información y habilidades, no solo de una persona a otra, como se acostumbraba en los gremios medievales, en los que el conocimiento y las técnicas se transmitían de maestros a oficiales y aprendices, sino que la tecnología ha permitido la comunicación e intercambio de información a nivel global.
En la época medieval, este intercambio de información se daba pero de manera muy limitada, ya que la transmisión de conocimientos sólo se transmitían entre los miembros del gremio y bajo ciertas restricciones.
Hoy en día, para que las organizaciones sean competitivas, se requiere retomar un poco de los sistemas de producción de los gremios medievales, que permiten a los colaboradores desarrollar sus conocimientos y habilidades mediante el trabajo en equipo, y realizar innovaciones, como lo hacían en su momento los oficiales que deseaban convertirse en maestros.
En los gremios, los procesos productivos eran completos, ya que el mismo grupo aprendía todos los procesos requeridos para la elaboración de un producto.
Actualmente, las tendencias de las organizaciones son hacia el trabajo en equipo y el intercambio de conocimientos y habilidades.
Estas son algunas características que pueden ser retomadas de los gremios medievales para ser aplicadas en la economía basada en el conocimiento, aplicando las nuevas tecnologías de información y comunicación.
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