
En estos tiempos de competitividad es cada vez más común que las empresas acudan a los servicios de consultoría para encontrarle raíz a los problemas que impiden su desarrollo. Es verdad también que aún existen empresarios que se resisten a contratar estos servicios porque desconfían de los resultados que pudieran alcanzar. Sin embargo esta situación irá cambiando con el tiempo ya que es una realidad que el entorno obliga a la comunidad empresarial a tomar diferentes medidas que hasta hace algunos años serían efectivas para sobrevivir en el mercado.
Para las primeras generaciones es muy difícil aceptar que una persona ajena a su organización pudiera saber más acerca de las necesidades que se requieren atender para ir evolucionando al mismo tiempo que el mercado lo exige. Vivimos una nueva era donde los cambios son cada vez más rápidos y actualmente es mentira que el pez más grande se come al pez más chico; más bien el pez más rápido se come a aquel que se resiste al cambio.
Ya no sólo hay que preocuparse por sobrevivir como empresa sino también por mantener un desarrollo constante y aprender a derrumbar las barreras que estos cambios van presentando. En la era industrial existía una preocupación por el tamaño de la empresa y por el poder que era representando por su infraestructura; ahora la infraestructura es algo que ha pasado a segundo término y es desplazado por el conocimiento que se difunde entre las personas que forman a la organización. Esta preparación que obtiene el colaborador dentro de la empresa representa el mejor incentivo que agradece a través de su desempeño. Este es un nuevo cambio que poco a poco va integrándose a las nuevas organizaciones que se abren a adoptar nuevos sistemas de trabajo. Es de esta manera como la empresa empieza a conocer las nuevas estrategias que deben explotarse para ir creciendo junto con la gente, quien es a fin de cuentas su principal motor que pone en marcha el sistema.
Es por esto que el consultor tiene una gran responsabilidad de compromiso con la empresa que ha solicitado su apoyo, ya que la credibilidad estará definida por la transformación que se vaya teniendo y que poco a poco irá motivando a sus integrantes para continuar con un proceso de cambio continuo. La gente comienza a valorar el aprendizaje dentro de la empresa porque no solo transforma su intelecto sino su madurez ante la vida misma. Antes era imposible que el colaborador sintiera estos cambios en su persona y que pudiera aprender a ver la similitud entre su desarrollo personal y profesional al mismo tiempo.
Es necesario que rompamos con muchos paradigmas que hasta no hace mucho tiempo permitían el crecimiento de las empresas. Ahora no solo cambia el entorno sino también tenemos que cambiar la forma de pensar, porque son precisamente los pensamientos las principales barreras que impiden la transformación necesaria de las compañías para continuar con su crecimiento en tiempos de competitividad.
Hay que entender que aún no podemos cambiar la mentalidad de muchas empresas, sin embargo creo que es un proceso que llevará algunos años más para que el empresario mexicano se convenza de integrarse a esta nueva era.
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